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Mis top 5 libros que cambiaron mi vida de lectora

Actualizado: 7 de jul de 2020

De pequeña siempre tuve ese afán por la lectura, heredado principalmente por mi padre. Lo veía (veo) siempre con un libro en la mano y recuerdo que uno de los primeros libros que leí con más “seriedad” fue Harry Potter y la piedra filosofal de J. K. Rowling, y así fue como me adentré al mundo de las historias fantásticas.

He recorrido un largo trayecto de lecturas, sin embargo, estoy más que segura de que lo que les depara a estos ojitos lectores míos es horas de muchas y muchas páginas llenas de palabras hilvanadas. Por eso he decidido, en un ejercicio de nemotecnia, volver a esos libros que transformaron mi modo de ver las cosas. He aquí mis tops 5 libros que cambiaron mi vida lectora, sin orden específico:


1. La casa de los espíritus de Isabel Allende

Lo recuerdo. Este fue mi primer libro “fuerte”. Cuando lo leí, tenía unos 12 años quizás, y sentía que lo que leía era prohibido. Me sentía como cuando mi madre me mandaba a acostar porque estaban pasando Xica DaSilva, una novela brasileña muy subida de tono. Para mí, la casa de los espíritus fue la apertura hacia ese mundo tabú, hacia esa sexualidad que aún no comprendía y también a ese misticismo que tanto permea a Latinoamérica.


2. La saga de los hijos de la Tierra de Jean M Auel

Es una serie de cinco libros que relatan la vida de los humanos en la prehistoria, específicamente el de Ayla, una niña Cro- magnon cuando es adoptada por un clan de Neardentales. Luego, los libros van avanzando y muestra a la pequeña antecesora creciendo con ellos experimentando muchas dificultades. Llegué al primer libro El clan del oso cavernario un día que no tenía qué leer y mi papá me lo dio, herencia de la biblioteca de mi Tía abuela. Lo que representan estos libros para mi es algo tan especial e inmaterial que se me escapan las palabras.

Sin embargo, es una lástima que la autora, a su ya avanzada edad no haya concluido esta historia, porque si tuvieron la oportunidad de leer los libros y seguir de cerca la vida de Ayla, reconocerán que hay una parte del relato que queda inconclusa.


3. La momia de Anne Rice

Bien entrada mi adolescencia llegué a este libro, a través de una amiga fanática de los vampiros y de la literatura gótica. Solo que en este no se habla de vampiros sino de momias que vuelven a la vida y que además son atractivas e inmortales. Sí, el clásico cuento de terror convertido en romance gótico. Este libro me llamó no solo por la temática romántica, sino porque involucraba un tema que también me gustaba y me sigue gustando: el Antiguo Egipcio.

Nuestra pareja protagonista está conformada por una mujer independiente, sola y conocedora de la Antigüedad a la cual le llevan a su casa, el sarcófago de la momia que no es nada más ni nada menos que la del Faraón Ramsés momificado. Cosas suceden (tampoco quiero revelar todo) y la vida de estos dos se ve envuelta en una persecución y aventuras de proporciones faraónicas.

Además, la manera en que Anne Rice redacta sus escenas y descripciones me cautivó. Pero, es verdaderamente extraño que solo haya leído de ella este libro. Supongo que es porque no creo que los demás lleguen a la altura de La Momia, seguro me equivoque. Debo echarle un vistazo a su obra (recordatorio).


4. La saga de Harry Potter

Me leí la piedra filosofal a los 11. Empecé a leerlo porque a mi hermana le aburrió y decidí darle una oportunidad. Debo decir que me encantó, y seis libros después admito que el final me dejó un poco insatisfecha. Sin embargo, y a pesar de el actual escándalo en el que se metió la autora, el mundo que creó, la mitología y terminología que hay detrás de cada aspecto de su obra tiene mucho mérito.

Con Harry Potter tuve mi primer acercamiento al mundo fantástico de occidente; a esos dragones, brujos y escobas voladoras que caracterizan los libros. Después de Harry Potter seguí leyendo muchos libros con la misma temática, sin embargo, me decantaba por protagonistas femeninas. Pero eso es un tema para otra entrada de Fraselograma.


5. La trilogía de la Materia Oscura

Cuando salió la película de “la brújula dorada” me emocioné un montón. Al fin alguien había descubierto el tesoro que Philip Pullman escribió, pero no…qué decepción me llevé y de paso con un buen justificado fracaso en la taquilla. Luego, hace un año más o menos lanzaron para HBO la misma serie y les hace justicia a los libros. Puedo decir, como fanática de los libros de la materia oscura, que la serie va muy en consonancia con el primer libro. Pero quería escribir primero sobre cómo cambiaron estos libros mi vida como lectora.

Para empezar, conocer que hay distintas realidades siempre ha sido quizás uno de mis intereses y curiosidades y, sin ánimos de entrar en la física cuántica, creo que los relatos e historias están más indicados para comprender estos principios de la realidad. Entender que existen varios mundos que suceden en paralelo y que mejor aún, puedes trasladarte entre unos y otros es la primicia de los libros. Primicia que gira en torno a nuestra protagonista adolescente Lyra y a su Daimon, un animal que es la representación corpórea de su alma. Imagínense qué cool es esto. que tu propia alma pueda verse físicamente y en forma de un animal cambiante. ¿Se imaginan en qué tipo de animal se materializaría su alma? La mía sería el animal favorito de turno: una nutria, un perro, un cheetah, en fin, que igual sería genial.

Estos libros plantean temáticas de adultos en forma de textos de literatura juvenil; física cuántica, el orden y caos del universo, la hegemonía tiránica de un órgano de poder, en este caso la Iglesia, ciencia VS misticismo, lo nuevo VS lo viejo, el deber sobre el querer, entre muchos otros. Estos libros son, sencillamente, perfectos para el adolescente inquieto.


...

Que tenga estos top 5 no significa que no haya tenido otros libros que no me hayan impresionado. Durante la universidad leí un montón que hicieron sobre todo que viera el mundo desde otra perspectiva, pero estos 5 primeros son a los que siempre regreso, releo, manoseo y recuerdo con cariño. Quizás porque representaron esa parte de mi vida en la que solo me preocupaba por comerme los libros.

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